Convento Virgen María de Ocaña, Toledo

 

Convento Virgen María de Ocaña

A comienzos del siglo XVI, en una casa dentro de los muros de Ocaña, vivían un grupo de Terciarias de la Orden franciscana que gozaba de gran estima entre las gentes del pueblo, en especial de doña Catalina Román, viuda del doctor Francisco Núñez.  Esta dama les ofreció sus casas con el fin de preparar allí un lugar más capaz donde desarrollar su vida de consagración a Dios, a condición de que guardaran clausura y profesaran la Regla de Santa Clara, de quien era muy devota.
 
Las terciarias aceptaron con agrado estas condiciones y en el año 1515, obtenidas las licencias oportunas, se edificó en sus casas un Convento con título de Santa María de Jesús. Fueron enviadas como fundadoras varias religiosas del Convento de Santa Isabel de los Reyes de Toledo, con objeto de instruir a las terciarias en el espíritu clariano. El P. Juan de Marquina, vicario provincial, en nombre de la provincia franciscana de Castilla, acogió el Convento bajo su jurisdicción.
 
Pocos años después, el Convento resultó insuficiente para las religiosas y para las numerosas jóvenes que se sentían llamadas a esta nueva forma de vida y Solicitaron permiso al emperador Carlos V y al arzobispo de Toledo, don Alfonso de Fonseca, para trasladarse a otro lugar más amplio. El traslado tuvo lugar en 1526.
Del devenir histórico de este Convento en los siglos sucesivos, prácticamente nada puede decirse a causa de la desaparición de su Archivo en la última guerra. Afortunadamente, el silencio sobre la historia fue roto por la voz potente de una mística excepcional: M. Isabel del Santísimo Sacramento, que fue clarisa en el convento de Ocaña entre los años 1832 y 1902. Su  causa de beatificación y canonización ha sido incoada en Roma.
Durante la guerra civil, las hermanas, expulsadas del Convento, fueron acogidas en casas particulares y en los Conventos de Santa Isabel de Toledo y Santa María de Jesús de Ávila. En 1941 regresaron a Ocaña las hermanas acogidas en Ávila, acompañadas por tres hermanas de aquel Convento y no hallaron más que ruinas. Convento e iglesia tuvieron que ser edificados casi en su totalidad. Desde entonces y hasta la actualidad, las hermanas se han dedicado a la enseñanza. El Colegio lleva el título de “Santa Clara” y goza de la estima de todo el pueblo.
 
 
 
 

 










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